Curso. La Peste y su influencia en Europa. 20 – 27 X 2011

0

Este breve curso nos acercó a la terrible epidemia de la peste, enfermedad paradigmática en cuanto a su capacidad de destrucción en una determinada población, pues, aunque es difícil de constatar, se estima que a lo largo de la historia han muerto de peste más de 200 millones de personas, convirtiéndose así en la enfermedad infecciosa más letal de todas las conocidas hasta la fecha. Especial relevancia tuvo la denominada «peste negra», en pleno siglo XIV.

Más de un tercio de la población europea murió a consecuencia de la peste. Esta pandemia tuvo repercusiones sociales, religiosas, artísticas y sanitarias, realidad que trataremos de conocer de la mano de un gran experto en esta materia, el médico y profesor de historia de la medicina, Dr. José Miguel Arévalo.

Cuándo: jueves 20 y 27 de octubre, de 20:00 a 21:00.

Dónde: Sala Luis de Ajuria (C. General Álava 7).

Entrada libre

Programa:

Día 20: La Peste (I): Concepto de la enfermedad. Primeras citas: Iliada, Biblia. Epidemias en Grecia y en Roma. La peste de Justiniano. Inicio de la «Muerte Negra».

Día 21. La Peste (II):  Desarrollo de la «Muerte Negra» en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La epidemia de Londres. «La Peste» de Camus. Situación actual.

Algunos datos relevantes sobre la peste

Aunque existen datos que nos llevan a pensar que algunas reseñas históricas pudieran referirse a la peste, la primera referencia al respecto data del siglo VI, siendo conocida como peste de Justiniano. Procopius describe perfectamente sus características clínicas, su origen y su diseminación. El brote se originó en Pelusium, cerca del actual Canal de Suez, desde donde se diseminó hasta Alejandría, para posteriormente alcanzar Constantinopla en el año 542. Este patrón de diseminación es constante en muchas de las enfermedades producidas en aquel momento (Etiopía, Egipto, y bajando por el Nilo, Alejandría y distintas ciudades del litoral mediterráneo), aprovechando para ello el comercio fluvial y de cabotaje existente. Tuvo importantes repercusiones sociales, religiosas y políticas.

Desde el siglo VIII al XIV Europa estuvo libre de enfermedades pandémicas, quizá debido a la disminución de la población como consecuencia de las pandemias anteriores. El brote de peste mejor documentado de la historia fue el que se produjo en la mitad del s. XIV, gestándose como un primer intento de guerra biológica. En aquella época la península de Crimea (en la ribera norte del mar Negro) estaba ocupada por distintas tribus de mongoles (tártaros), que mantenían relaciones comerciales con genoveses y venecianos, que a su vez mantenían entre sí una dura pugna comercial. En el año 1340 los tártaros, aliados de los venecianos, se enfrentan con los genoveses, que se ven obligados a refugiarse en la ciudad de Caffa (actualmente Teodosia). Entre los tártaros se desata un brote de peste y las bajas producidas son catapultadas al interior de la ciudad. Al levantarse el sitio, los genoveses diseminan la enfermedad por todos los puertos donde recalan. Según distintos cronistas, una buena parte de la tripulación de los barcos yacía ya muerta en cubierta al llegar a Constantinopla. Otras naves continuaron el viaje hasta Mesina (Sicilia), donde se les impidió entrar, aunque ello no evitó que buena parte de las ratas abandonaran el barco y diseminaran la enfermedad entre la población local. Desde el sur de Italia, la peste se diseminó hacia el norte, penetrando en Suiza, Baviera y los Balcanes. Otras naves continuaron hasta Marsella, desde donde penetró la enfermedad por toda Francia, España y Portugal. Era tan grande el número de las víctimas mortales que el papa Clemente VI, que tenía su sede en Aviñón, consagró el río Ródano para poder echar en sus aguas los cadáveres que no podían ser enterrados. En 1348 la peste vehiculada por los barcos atravesó el canal de la Mancha y llegó a Inglaterra, y desde allí al año siguiente a Bergen, en Noruega. Toda Escandinavia, Alemania y Polonia fueron infectadas. De esta manera, la peste retornó a Rusia, de donde había partido, en el año 1351. Curiosamente, no la alcanzó por la vía directa del norte, mucho más próxima, sino utilizando para ello las rutas marítimas de intercambio comercial (Mediterráneo, Atlántico y mar Báltico) tras una gran vuelta.

El desarrollo de la enfermedad inspiró a algunos autores (Bocaccio, cuyo padre murió apestado, además de describir la enfermedad, escribió “El Decamerón”). La peste también se diseminó hacia el sur utilizando para ello no ya las rutas marítimas, sino las muy transitadas rutas caravaneras de las especias y de la seda. Así alcanzó Mesopotamia, el Próximo Oriente y Egipto.

Share.

Leave A Reply