Agripina y Zenobia. La mujer en la Antigüedad. Eva Tobalina. 5 XI 2014

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Dentro de la primera sesión de las X Jornadas de Cultura Europea (inauguradas el martes 5 de noviembre de 2014), tuvo lugar la intervención de Eva Tobalina, profesora de Historia Antigua de la Universidad Internacional de la Rioja, que nos acercó a dos mujeres de la Antigüedad que impresionan por su carácter, Agripina la Menor y Zenobia de Palmira, dos mujeres que tuvieron la valentía de enfrentar los prejuicios de la época y tomar las riendas, una, del Imperio Romano, y otra del floreciente reino de Palmira.

Julia Vipsania Agripina (15 d. C. – 59 d. C), más conocida como Agripina la Menor —para distinguirla de su madre—, fue la hija mayor de Germánico y Agripina la Mayor, bisnieta por tanto de Marco Antonio y Octavia. Fue además hermana de Calígula, esposa y sobrina de Claudio y madre de Nerón.

Consiguió colocar a Nerón en el trono imperial, y sus influencias no se limitaron a la elección de Nerón como emperador sino a casi gobernar desde la sombra, junto al senador Burro y a Séneca, que formaban su consejo, durante el periodo que se conocería con el nombre del sexenio áureo (54-60).

Por otro lado, Zenobia, fue la segunda mujer del príncipe Odenato de Palmira. Era ésta una región del imperio romano oriental que gozaba de cierta autonomía y privilegio dentro del imperio en el siglo III. En el año 267 Odenato fue asesinado, presumiblemente a manos de su esposa, que tomó las riendas de Palmira durante el breve espejismo de su esplendor (267-272). Zenobia, aprovechando la debilidad del Imperio no sólo se proclamó Reina de Palmira, en claro desafío a la autoridad del emperador, sino que conquistó, además, la región de Asia menor y Egipto de Roma, el Reino de Palmira que ya gozaba de gran liquidez económica experimentó un enorme enriquecimiento, a pesar de la brevedad del reinado. En el año 272 el emperador Aureliano, tras pacificar la situación en la parte occidental del imperio logra reunir un ejército con el que derrota a las tropas de Zenobia y hace a ésta prisionera tras la caída de Palmira. No quedan fuentes fidedignas en cuanto a la suerte de Zenobia, es probable que fuese ejecutada en Roma aunque otros apuntan a un posible perdón imperial por la admiración del emperador ante una belleza tan exótica.

Este vídeo corresponde a la parte de la conferencia en la que la Profesora Eva Tobalina habló de Zenobia.

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