Gustavo Adolfo Becquer

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Hoy nos deleitaremos con el verso de uno de los grandes de la poesía española. Según muchos, cumbre del verso español y no sólo de entonces. Aún hoy resuenan los ecos de su enamorado corazón, gritándole al viento que no escucha, ¿por qué no escucha? Oigamos con los ojos a los muertos, cómo decían los sabios, para aprender de sus penas y alegrías.

Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

 

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