La educación según los mayores especialistas del mundo. El Semanal Diciembre 2011

diciembre 16th, 2011 @   -  Sin comentarios

El Semanal de diciembre de 2011 (pp. 36-46), ofrece un artículo de gran interés sobre la educación, con la opinión de cinco máxios expertos: JAMES HECKMAN, SUNWOONG KIM, REIJO AHOLAINEN, SARAVANAN GOPINATHAN Y ODD EIKEN

Ofrecemos aquí la reseña del Semanal Online, y, a continuación, la especifica con el Premio Nóbel James Heckman.

Cita con los mayores especialistas del mundo

Finlandia, Singapur, Corea del Sur… Son algunos de los países que lideran las clasificaciones mundiales de educación. Algunos partían de una situación peor que la española y, aun así, han logrado el éxito. ¿Cómo lo hicieron? Los hemos reunido para que nos lo cuenten.

¿Cómo se consiguen estos resultados? Fichando a los mejores», reflexiona el profesor Antonio Cabrales en el seminario sobre educación y políticas educativas organizado por la Fundación Ortega-Marañón y Fedea, que se ha celebrado en la sede madrileña de la Fundación Rafael del Pino. Los organizadores `ficharon´ a expertos de los países cuyos sistemas educativos triunfan en el mundo, les preguntaron por las claves de su éxito y les pidieron ideas para sacar a las aulas españolas del estancamiento.

Los países a los que ahora se mira como ejemplo –Finlandia, Corea del Sur, Singapur…– partieron de una situación de salida, tanto educativa como económica, mucho peor que la española. ¿Qué hicieron? Lo primero: una reforma del sistema radical, casi temeraria, pero sustentada en el consenso político, como si se tratase de una emergencia nacional. Y, de hecho, lo era. En España, los partidos mayoritarios nunca han alcanzado un pacto educativo. Las fórmulas difieren, pero hay algunos `mimbres´ en común: excelentes profesores a los que se paga sueldos en consonancia, pero a los que también se les exige y a los que se evalúa continuamente (en España, solo el 15 por ciento de los docentes recibe supervisión); financiación de las escuelas garantizada y generosa, sean públicas o privadas; implicación de los padres; fomento de la lectura; clases bilingües de verdad y no el chapurreo de cuatro palabras en inglés; obsesión con las matemáticas, las ciencias y las tecnologías… Y algunas recetas que el premio Nobel James Heckman calificó como «decimonónicas, pero muy válidas»: disciplina, esfuerzo, respeto…

Es llamativo que estos países no solo destaquen en la transmisión de conocimientos, sino también en la defensa de los valores fundamentales de sus sociedades, algo que en España suele considerarse `un tostón´. El filósofo y catedrático de bachillerato José Antonio Marina pone un ejemplo: «Yo les cuento a mis alumnos algo que escribió Herodoto. Cuando moría el emperador de Persia, durante cinco días se suspendían todas las leyes. Eran cinco días de horror. ¿Por qué? Porque así, cuando venía el siguiente emperador, los ciudadanos sabían lo que significaba estar sin leyes y sin valores. ¿Debemos enseñar en la escuela la no discriminación entre hombres y mujeres? ¿Debemos enseñar que no se debe mentir, que no hay que aprovecharse del cargo, que se ha de buscar la justicia, que no hay que abusar de la fuerza? Antes de la implantación de la ESO había tres cursos de
ética, y nadie protestaba. Ahora, solo se habla de instrucción… ¿Pero con qué te vas a encontrar después, cuando salgan estos chicos? ¿Dónde van a aprender esos valores? ¿En sus familias? Unos, sí y otros, no. Pretender eliminar las virtudes cívicas de la enseñanza es un error criminal».

Más allá del debate, hay una realidad dramática. La tasa española de fracaso escolar, una de las más altas de Europa, no solo influye en un paro juvenil que llega al 48 por ciento. Recuerda Marina que la enseñanza obligatoria –hasta los 16 años en España– «es el modo que tenemos de integrar a todos los jóvenes en la sociedad. El 70 por ciento de la población reclusa en Estados Unidos abandonó los estudios. A partir del bachillerato ya es enseñanza voluntaria. `El que sea un zoquete que se vaya´. Pero en el tramo obligatorio debemos hacer todo lo que podamos para que no se nos vaya nadie».

Carlos Manuel Sánchez

James Heckman, Premio Nobel de Economía y profesor de la Universidad de Chicago.

Para esta eminencia en el mundo de la educación, estimular al niño en preescolar es la llave del éxito y sale rentable. Pero es básico que los padres se impliquen más, subrayando: “La familia es fundamental, pero hoy está en peligro”.

La educación temprana devuelve un rendimiento de entre el 7 y el 10 por ciento anual al Estado. Esa es la conclusión de James Heckman después de un estudio sobre familias de entornos desfavorecidos que ha durado 50 años. «Invertir en Preescolar es más rentable que hacerlo en Bolsa». Heckman matiza que no se trata de enseñar a leer cuanto antes, sino de estimular las habilidades sociales y la formación del carácter. «Que los profesores y, sobre todo, los padres motiven y despierten la curiosidad de los niños es más importante que cualquier actuación que se realice en Secundaria o en la universidad».

Del parvulario al cielo. «Se ha de invertir en Preescolar. El niño que cuenta con la ventaja de recibir estímulo y apoyo antes de los 4 años seguirá adquiriendo mayores ventajas. Y es rentable porque serán ciudadanos más productivos. Esperar a la adolescencia para remediar las desigualdades no da resultado. Los niños que crecen en un ambiente desfavorecido suelen tener pocas habilidades».

Formación del carácter. «Las habilidades que se deben enseñar en los primeros años de vida son las que promueven la sociabilidad, la concentración, la orientación hacia un objetivo y el control de las emociones. En resumen, la formación del carácter. Son más importantes que el cociente intelectual o la transmisión de conocimientos porque son habilidades que ayudan a aprender nuevas habilidades».

No obsesionarse con las notas. «Las notas no son tan importantes. Si solo nos fijamos en ellas, estamos ignorando otras características para el éxito en la vida. La motivación crea sinergias. Un niño motivado aprende más, y un niño que aprende más se vuelve más motivado. Motivar es más importante que transmitir conocimientos. Y no está reñido con la disciplina».

La educación de los padres es determinante. «La familia es más importante que la escuela. Y la estructura familiar está hoy amenazada. Aumenta el número de niños que crece en entornos poco estimulantes, lo que creará desigualdad ahora y en generaciones futuras. El grado de pobreza de un niño se mide por la renta familiar, pero también por el nivel de educación de los padres y la atención que le prestan a sus hijos».

Menos burocracia. «Los profesores se sienten coaccionados por las normas y la burocracia. Su instinto es enseñar a los alumnos a comportarse y a interactuar con los demás. Pero si lo hacen, son incluso castigados por las autoridades, así que se concentran en impartir su materia. Pero eso limita el aprendizaje de habilidades que de verdad sirven en la vida y hace que la escuela se aleje de la realidad».
Carlos Manuel Sánchez

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